Es increíble como el paisaje se divide
geográficamente en dos al caminar por las calles de San Carlos de Bariloche, una de las ciudades más visitadas por el turismo, tanto local como extranjero.
El bajo: El imponente Nahuel Huapi, el Tronador, el Centro Civico, los negocios de las calles Mitre y Bustillo, el Llao Llao... bellezas naturales por doquier por donde se mire...
Los Altos: alarmante analfabetismo, prostitución infantil, subocupación, violencia, adicciones, precariedad habitacional, pueblos originarios marginados... pobreza extrema por donde se mire... Es incomprensible como una Ciudad que invierte tanto en turismo no lo haga en pos del bienestar de su gente local: ni el municipio de San Carlos de Bariloche ni la gobernación de Río Negro destinan el dinero suficiente para la mejora de la calidad de vida de sus habitantes (y eso que Bariloche es la ciudad que practicamente mantiene a toda la Pcia. de Río Negro.Las brechas entre ricos y pobres siempre existen pero en Bariloche, las personas que visitan dia a dia, temporada tras temporada, ni se imaginan la magnitud de esa brecha.
Cabe destacar que la ayuda social que se debería brindar, nada tiene que ver con lo mayormente conocido, ya que las condiciones climáticas en este pequeño lugar del mundo, no son poca cosa a tener en cuenta: si bien por las fuertes nevadas la casa deben tener techos de chapas, estas deben ser resistentes y no de cartón, la garrafa solidaria no es tan útil como recibir leña en época invernal y tanto un buen calzado impermeable como ropa resistente, son fundamentales.
No es esto lo que se recibe, pobremente se reparte medio metro de leña por invierno (material que con suerte dura 15 días), los roperos comunitarios no son instituciones existentes y el acceso a una vivienda digna es casi imposible.
Lo más alarmante es el alto grado de analfabetismo que existe en la ciudad, aún más, teniendo en cuenta que, por motivos turísticos, el mercado laboral solicita como mínimo el conocimiento de tres idiomas y el acceso a la educación primaria de adultos se torna dificultoso, dado que la institución que brinda este tipo de eduación, se encuentra ubicada lejos de los barrios donde habitan la mayoría de las personas que necesitan este recurso.
Creo que es sumamente necesario crear conciencia de esta situación, comprometernos y actuar en consecuencia para que Bariloche sea una ciudad completamente bella y digna para todos.
Cabe destacar que la ayuda social que se debería brindar, nada tiene que ver con lo mayormente conocido, ya que las condiciones climáticas en este pequeño lugar del mundo, no son poca cosa a tener en cuenta: si bien por las fuertes nevadas la casa deben tener techos de chapas, estas deben ser resistentes y no de cartón, la garrafa solidaria no es tan útil como recibir leña en época invernal y tanto un buen calzado impermeable como ropa resistente, son fundamentales.
No es esto lo que se recibe, pobremente se reparte medio metro de leña por invierno (material que con suerte dura 15 días), los roperos comunitarios no son instituciones existentes y el acceso a una vivienda digna es casi imposible.
Lo más alarmante es el alto grado de analfabetismo que existe en la ciudad, aún más, teniendo en cuenta que, por motivos turísticos, el mercado laboral solicita como mínimo el conocimiento de tres idiomas y el acceso a la educación primaria de adultos se torna dificultoso, dado que la institución que brinda este tipo de eduación, se encuentra ubicada lejos de los barrios donde habitan la mayoría de las personas que necesitan este recurso.
Creo que es sumamente necesario crear conciencia de esta situación, comprometernos y actuar en consecuencia para que Bariloche sea una ciudad completamente bella y digna para todos.
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